
Después de tanto tiempo sintiendo aquella represión, el peso de la cadenas que me hacían amarte a tu modo, al fin puedo sentir la tranquilidad, a pesar de la decepción ocasionada por el desengaño, siento el alivio de mi alma, al saber que ya no debo aparentar estar bien cuando no lo estoy, puedo reír, gritar y bailar cuando así lo sienta, sin daños a terceros. Esto lo deseaba desde hace mucho, lo nuestro se complico, hay culpas de parte y parte pero ya no importa tales hechos, tus acciones fueron matadoras y mi decisión fue firme, hoy en día después de aquel dolor puedo levantar mi mirada y sentir seguridad, fuerza; porque ya no tengo que reprimirme, puedo ser libre...
Se te agradece por lo vivido y lo enseñado; dejas huellas en este camino, que me fortalecen y me hacen cada vez más real. Espero que sea lo ultimo que escriba de esto. Al corazón se le acabaron aquellos latidos, a mis ojos las lagrimas, y a mi mente las esperanzas.
Cero arrepentimientos por lo dado, y cero rencores por lo recibido. Mas que éxito para ti, mala persona no fuiste, solo fuiste el mortal que se equivoco...
Ya empezaron mis días... Este será el desahogo de mi alma...
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