Espero que estén excelente mis queridos lectores, esta vez les doy paso a esta entrada para que disfruten de estos hermosos poemas, que de alguna forma me han llenado. Ojala y sea de su agrado, no les dejare mi interpretación, porque creo que lo mejor de un poema es dejar que cada persona lo reciba a su manera, que cada quien se identifique con el, y lo adapte a sus experiencias, sentimientos u/o ideologías.
Sin más que decir, disfrútenlo.
Te quiero - Mario Benedetti
Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada:
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.
Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía.
Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.
Y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.
Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.
Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Táctica y estrategia - Mario Benedetti
Mi táctica es mirarte
Aprender como sosQuererte como sos
Mi táctica es hablarte
Y escucharte,
Construir con palabras
Un puente indestructible.
Mi táctica es
Quedarme en tu recuerdo
No sé cómo, ni sé
Con qué pretexto
Pero quedarme en vos,
Mi táctica es ser franco
Y saber que sos franca
Y que no nos vendamos
Simulacros,
Para que entre los dos
No haya telón ni abismos.
Mi estrategia es
En cambio
Más profunda y más simple
Mi estrategia es
Que un día cualquiera,
No sé cómo ni sé
Con qué pretexto
Por fin me necesites.
Y si Dios fuera mujer - Mario Benedetti

¿Y si Dios fuera mujer?
Pregunta Juan sin inmutarse.
Vaya vaya, si Dios fuera mujer
Es posible que agnósticos y ateos
No dijéramos no con la cabeza
Y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina
Desnudez
Para besar sus pies no de bronce
Su pubis no de piedra
Sus pechos no de mármol
Sus labios no de yeso.
Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
Para arrancarla de su lontananza
Y no habría que jurar
Hasta que la muerte nos separe
Ya que sería inmortal por antonomasia
Y en vez de transmitirnos sida o pánico
Nos contagiaría su inmortalidad.
Si Dios fuera mujer no se instalaría
Lejana en el reino de los cielos
Sino que nos aguardaría en el zaguán del
Infierno
Con sus brazos no cerrados
Su rosa no de plástico
Y su amor no de ángeles.
Ay Dios mío, Dios mío
Si hasta siempre y desde siempre
Fueras una mujer
Qué lindo escándalo sería
Qué venturosa espléndida imposible
Prodigiosa blasfemia.
En el claro de la luna - Silvio Rodríguez
En el claro de la luna
donde quiero ir a jugar,
duerme la Reina Fortunaque tendrá que madrugar.
Mi guardiana de la suerte,
sueña cercada de flor
que me salvas de la muerte
con fortuna en el amor.
Sueña, talismán querido,
sueña mi abeja y su edad;
sueña y si, lo he merecido,
sueña mi felicidad.
Sueña caballos cerreros,
suéñame el viento del sur,
sueña un tiempo de aguaceros
en el valle de la luz.
Sueña lo que hago y no digo,
sueña en plena libertad,
sueña que hay días en que vivo,
sueña lo que hay que callar.
Entre las luces más bellas
duerme intranquilo mi amor
porque en su sueño de estrellas
mi paso en tierra es dolor.
Mas si yo pudiera serle
miel de abeja en vez de sal
¿a qué tentarle la suerte
que valiera su soñar?
Suéñeme, pues, cataclismo,
sueñe golpe largo y sed,
sueñe todos los abismos,
que de otra vida no sé.
Sueñe lo que hago y no digo,
sueñe en plena libertad,
sueñe que hay días en que vivo,
sueñe lo que hay que callar.
Sueñe la talla del día,
—del día del que fui y del que soy—
que el de mañana, alma mía,
lo tengo soñado hoy.
(1974)
Lo demás - Silvio Rodríguez
Lo de menos son todos los secretos
que intuyo, huelo, toco
y siempre te respeto.
Lo de menos es que jamás me sobres,
que tu amor me enriquezca
haciéndome más pobre.
Lo de menos es que tus sentimientos
no marchen en horario
con mi renacimiento.
Lo de menos es larga soledad,
lo de menos es cuánto corazón.
Lo que menos importa es mi razón
lo de menos incluso es tu jamás,
mientras cante mi amor
intentando atrapar
las palabras que digan lo de más.
Amoroso, de forma que no mancha,
en verso y melodía
recurro a la revancha.
Mi despecho de besará la vida
allá donde más sola
o donde más querida.
Dondequiera que saltes o que gires
habrá un segundo mío
para que lo suspires.
Es la prenda de larga soledad,
es la prenda de cuánto corazón.
Pajarillo, delfín de mis dos rosas,
espántame los golpes
y no la mariposa.
Ejercita tu danza en mi cintura,
aroma incomparable,
oh pan de mi locura.
Con tu cuerpo vestido de mis manos
haré una nueva infancia,
al borde del océano.
Desde el mar te lo cuento en soledad,
desde el mar te lo lanza un corazón.
(1987)
Farewell - Pablo Neruda
Desde el fondo de ti, y arrodillado,un niño triste, como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.
Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.
Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse
para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tu serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.

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