viernes, 21 de septiembre de 2018

#OpenDiary - Al paso del tiempo

Cada vez que escribo en este espacio, siento que me ausento por mucho tiempo, no es mi intención abandonar lo que de alguna forma me hace sentir viva, o al menos hace que me desahogue de tanta mierda cotidiana. ¿qué ha pasado en todo este tiempo? Wow, para resumirlo, he viajado, o mejor dicho emigrado, me he despegado de todo lo que era conocido para mí, de mi familia, mis amigos, mis lugares, donde crecí, de todo, me he arrancado como un sticker de mi zona de confort. Si mirará atrás y hubiese pensado en que todo esto pasaría, créame que no lo creería. Quizás por conformismo, o por miedo a lo desconocido, no he sido una mujer de altos riesgos, soy de pasos seguros, de lugares y personas conocidas, de situaciones predecibles... Este paso de irme de todo, ha sido como una bofetada inesperada. Sobre todo por eso de saber si tanto sacrificio valdrá la pena, si las razones por las que me fui fueron las correctas, o si solo traté de convencerme de algo que realmente no era.

La verdad, ya estando en esta situación, no sabría decir si fue bueno o malo, solo puedo decir que ya pasó, o sigue pasando. Y si hay muchos momentos buenos y mágicos donde descubres cosas que no sabías que tenías, te impresionas cuando pensabas que ya nada podía hacerlo, y con cosas que solo creías que verías en las películas.

Viajar es una experiencia gratificante en muchos sentidos, sobre todo cuando es por placer, pero cuando ocurre en las circunstancias en que dejas lo que más amas, he ahí donde nacen las dudas, los dolores, tormentos y sufrimiento. Estos primeros meses han sido una montaña rusa de emociones, es estar dividida en 2 lugares distintos, en 2 países, y en 2 tiempos distintos, en lo que recuerdas y añoras y en lo que vives actualmente. Es sentirse realizado por ciertos logros, pero por dentro sentirse vacío... Ese vacío, ese dichoso vacío, he pensado ¿con qué llenarlo? ¿con dinero? ¿con un nuevo trabajo? ¿con sexo? ¿con nuevos amigos? La verdad es que esa respuesta aún no la tengo, aún sigo probando, porque hasta ahora con todo lo que he intentado, pues no ha funcionado.

Lo que si puedo asegurar, es que emigrar te cambia, cambia a los que estaban a tu alrededor, pero sobre todo te cambia a tí mismo, así vuelvas a donde estabas, o te quedes en tu nuevo lugar, jamás vuelves a ser, ese ser que lloraba mientras caminaba el pasillo del aeropuerto, ese ser que se despedía indefinidamente de sus familiares y amigos. Jamás vuelves a ser el mismo, la esperanza de todo... es que el cambio sea para mejor, que te haga ser más fuerte, más decidido, más resiliente... Resiliencia, esa palabra es la que caracteriza a todo este proceso. En esas circunstancias es difícil mantenerse optimista, pero si podría decir, que "ahí vamos"... sigo aprendiendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario