En el fondo no me gusta empezar una entrada así, como tampoco hacer una entrada más de este tipo para mi blog. Pero creo que el mismo, se ha convertido en un espacio para drenar, para dejar fluir lo que pienso, y aún más importante lo que siento.
Desde finales del año pasado, hasta ahorita, han surgido una serie de acontecimientos bastante abruptos, momentos difíciles, golpes bajos, provenientes de las personas que menos esperaba.
Si bien he podido sobrellevar muchas situaciones, al parecer el panorama no se inclina a mejorar. Es en estos momentos, que me gustaría contar con alguien me llene de buenos consejos, de ánimo, que pudiera contagiarme de su alegría, que con solo un abrazo me diera aliento... Han sido muchos meses en solitario, en su mayoría cuando creo estar bien, siento en el fondo un vacío que no puedo llenar.
No sé, si será una mezcla de todas las circunstancias, o de todos los problemas, pero intento buscar esos momentos de felicidad, y a pesar de que los encuentro momentáneamente, luego a solas vuelvo a sentir el vacío de nuevo.
Creí estar cómoda con mi soledad, realmente tenía muchos meses disfrutando de ella, de la libertad que la misma me brinda. Pero son esos lapsos de la mañana al despertar, o de la noche al querer dormir, donde los recuerdos me atacan, donde la nostalgia me persigue, y donde inevitablemente ciertas lágrimas empiezan a rodar.
A veces, siento frustración conmigo misma, porque siempre creí ser más fuerte, decidida, incluso hasta independiente, y estable emocionalmente. Pero son estos momentos, los que me muestran a mi verdadera yo, con todos esos miedos, males y frustraciones... con todos esos sueños sin cumplir.
Siempre, al final de la noche, me pregunto... ¿Me sentiré algún día feliz?, ¿Me sentiré satisfecha en algún momento?, ¿Podré valorarme, amarme y respetarme a mí misma?
La verdad, no lo sé... Sólo espero que la próxima entrada no sean tan triste como esta.
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